Dijo Arturo Guerrero asistente al 4º Encuentro de Escritores en Caicedonia “EL PRESIDENTE URIBE ECHÓ EN EL MISMO SACO LA NEGOCIACIÓN DE PAZ Y EL ACUERDO
HUMANITARIO, QUE SON DOS COSAS DISTINTAS” |
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Ya faltan pocos días para que los pensadores
invitados al 4º Encuentro de Escritores por la Paz de Colombia, se den
cita en Caicedonia, para del 10 al 13 de noviembre hablar sobre un tema
que es de gran actualidad en Colombia:El Acuerdo Humanitario. Entre los invitados a este evento cultural
se encuentra Arturo Guerrero, Columnista, y novelista,
un pensador sin aspavientos,
centrado en sus búsquedas y con
gran sentido de la objetividad. Arturo Guerrero
nació en Cúcuta, Colombia, en 1946, y ha vivido siempre en En 1990 obtuvo
mención del jurado en el premio Círculo de Periodistas de Bogotá, CPB,
modalidad comentario editorial. En tres años consecutivos, 1990, 1991
y 1992, fue nominado al premio de periodismo Simón Bolívar, modalidad
mejor columna de opinión. Actualmente es columnista del diario El Colombiano
de Medellín. También es colaborador de Lecturas Fin de Semana de El
Tiempo. Dicta talleres para periodistas, como miembro de la Corporación
Medios para la Paz. Con el tuvimos
el siguiente dialogo sobre el tema que cita a los escritores en Caicedonia. ¿Es el secuestro o la retención de personas por parte de los alzados en
armas, una arma nueva en esta guerra que venimos padeciendo los colombianos? El arma no es nueva. La retención y
desaparición de personas ha sido practicada por las fuerzas de seguridad
del Estado y por los alzados en armas, desde hace tiempo, y no solo
en Colombia. Por eso existe la figura del Acuerdo Humanitario, en el
marco del Derecho Internacional Humanitario, consagrado por los cuatro
Convenios de Ginebra de 1949 y los dos Protocolos Adicionales de 1977. ¿Se debe priorizar el establecimiento,
es decir: el Estado, su buen nombre, antes que las acciones de un gobernante
a favor de sus conciudadanos retenidos por los actores del conflicto.
Porque uno de los argumentos más recurrentes en contra del canje de
prisioneros es la perdida de dignidad del Estado. Es esa una razón de
peso para no realizar el intercambio? En un memorando del Grupo de Trabajo sobre Acuerdo
Humanitario, firmado en primer lugar por la poeta María Mercedes Carranza,
el 19 de febrero de 2003, se afirmó: "Al Acuerdo Humanitario
no se llega por cobardía de la sociedad o del gobierno, sino bajo el
amparo de la legalidad y de claros antecedentes históricos". ¿Cuál considera ud que son las más notorias dificultades para que entre
el gobierno y los subversivos no se hayan podido poner de acuerdo para
el intercambio de prisioneros? Desde el discurso
de campaña, el presidente Uribe fue negativo a cualquier negociación
y acuerdo con la guerrilla, a no ser que ésta suspendiera su actividad
armada. Es decir, echó en el mismo saco la negociación de paz y el acuerdo
humanitario, que son dos cosas distintas. La guerrilla, desde la otra
orilla, está empeñada en no llegar a acuerdos que no le representen
ventajas políticas o militares. ¿Debe primar el Estado antes que las acciones “humanitarias” para que los
retenidos vuelvan a sus hogares? El término 'humanitario' alude
a razones que están por encima de la política, del derecho y de la guerra
misma. Son razones afincadas en la más honda naturaleza de los prisioneros,
la de ser simplemente seres humanos. ¿Cuales considera ud que deberían ser las actitudes de la sociedad civil
en solidaridad con los familiares de los retenidos para que los presos
en poder de la subversión regresen a casa? La sociedad civil debería tomar conciencia ante
todo de las gravísimas consecuencias que se seguirán derivando
para el país, de perpetuarse la idea de que es la fuerza la que define
las relaciones entre las personas. ¿Que le parece este espacio de reflexión sobre el Acuerdo Humanitario propiciado
por los organizadores del 4º Encuentro de Escritores por la paz de Colombia? Es el tema más político y más
coyuntural de entre los que se han propuesto en los encuentros. Me parece
muy bien propiciar entre los escritores el debate sobre las llagas más
urgentes de nuestra sociedad. |
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